Al final de las cosas retrata el instante de delirio en el que una pareja arriesga todo lo que conoce para no morir bajo distintas formas de renuncia, miedo y sacrificio. Lo que comienza como un cuento de una noche de verano desemboca en una promesa imposible de cumplir y en el derrumbe de una forma de vida.
De ese colapso nace un territorio frágil: un tiempo donde lo conocido ya no sirve y lo nuevo aún no ha tomado forma.
Al final de las cosas es una oda a quienes desafían la inercia y arriesgan su porvenir. Una carta de amor a los amores desaparecidos y a quienes plantan flores sobre sus propias cenizas.
Una pieza irreverente, brutal y divertida donde la caída es también una forma de ascender.